





Mi nombre es Ainhoa Rangel, nacida en Bilbao, aunque durante muchos años viví en Madrid, como parte de mi carrera profesional.
Me incorporé muy temprano a la vida laboral y durante 10 años desempeñé puestos de mando intermedio en diversas multinacionales.
Las jornadas eran extensas y el estrés una constante, lo que propició una búsqueda para encontrar el equilibrio y mejorar mi salud.
Así llegué a mi primera clase de Yoga, donde el flechazo fue inmediato. Sentí que había encontrado mi sitio.
Tras un tiempo, y paralelamente a mi trabajo comencé con la formación de yoga. Una formación, enlazó con otra, además de las clases que impartía al fin de mi jornada laboral «normativa».
En un impasse laboral, tomé la decisión de dedicarme en exclusiva a la enseñanza del Yoga y la Meditación, profesión que compagino con mi faceta de terapeuta.
El círculo se completa; cuerpo, mente, alma y cotidianidad, porque ahí donde no llega el yoga y la meditación, la terapia sí, resolviendo conflictos de manera rápida y efectiva, cuando éstos te desgastan.
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